Un litigio rara vez es solo una cuestión jurídica. Su resultado depende de las pruebas, del momento, de la elección del foro y de la relación comercial entre las partes tanto como del propio derecho.
Representamos a nuestros clientes en litigios mercantiles, arbitrajes nacionales e internacionales y mediaciones, y les asesoramos antes de que surja un conflicto sobre cómo proteger su posición. Nuestro trabajo abarca los conflictos contractuales y societarios, las medidas cautelares, la ejecución de sentencias judiciales y laudos arbitrales y las negociaciones para alcanzar acuerdos.
Alcance de los servicios
- 01Litigación mercantil y contractual
- 02Arbitraje nacional e internacional
- 03Mediación y negociación de acuerdos
- 04Medidas cautelares y embargos preventivos
- 05Conflictos entre socios
- 06Reconocimiento y ejecución de sentencias y laudos extranjeros
- 07Recobro de deudas y procedimientos de ejecución
- 08Evaluación de riesgos previa al conflicto y cláusulas de resolución de controversias
- 09Cualquier otro asunto contencioso ante tribunales, órganos arbitrales y autoridades
Cómo trabajamos
Desde el inicio valoramos el caso en cuanto al fondo, a las pruebas y a su coste y duración previsibles, y compartimos esa valoración abiertamente con el cliente. Después construimos la estrategia en torno al resultado que el cliente necesita, ya sea una sentencia, un laudo o un acuerdo negociado.
Preguntas frecuentes
El arbitraje puede ofrecer, entre otras ventajas, confidencialidad, la posibilidad de elegir árbitros con conocimientos especializados, flexibilidad en el procedimiento y una ejecución más sencilla de los laudos en el extranjero conforme al Convenio de Nueva York. Que sea la mejor opción depende de las partes y del conflicto.
Por lo general, las sentencias extranjeras y los laudos arbitrales pueden ejecutarse mediante un procedimiento de reconocimiento o de exequátur en el país de que se trate. Las condiciones dependen de la ley aplicable, de los convenios internacionales y, en el caso de las sentencias, de la reciprocidad entre los Estados afectados.
La duración de un asunto depende de sus particularidades, de la jurisdicción, del tribunal u órgano arbitral ante el que se plantea y de la vía elegida, ya sea la judicial, el arbitraje o la mediación. También influyen el volumen de pruebas, la necesidad de informes periciales y los posibles recursos. Tras revisar el expediente, ofrecemos al cliente una estimación realista de las fases y los plazos previsibles.
El coste total depende de la cuantía y la complejidad del conflicto, de las tasas judiciales o arbitrales, de los honorarios de los peritos y del tiempo que requiera el asunto. En muchas jurisdicciones, la parte vencida también puede ser condenada a soportar parte de las costas de la otra parte. Desde el inicio comentamos abiertamente la estructura de honorarios y los costes previsibles.
La respuesta depende en primer lugar de lo pactado entre las partes, ya que un convenio arbitral excluye por lo general la competencia de los tribunales. Cuando existe la posibilidad de elegir, se valoran conjuntamente factores como la confidencialidad, la rapidez, la especialización de quienes resuelven, la ejecutabilidad en el extranjero y el coste.
Es aconsejable conservar todos los documentos y la correspondencia pertinentes, evitar declaraciones que puedan utilizarse en su contra y someter a revisión el contrato y los hechos antes de dar cualquier paso. Una valoración temprana pone a menudo de manifiesto opciones, como las medidas cautelares o una solución negociada, que más adelante pueden dejar de estar disponibles.
Los tribunales y, en muchos casos, los órganos arbitrales pueden adoptar medidas cautelares, como una orden de cesación o un embargo preventivo, cuando existe el riesgo de que, de otro modo, la ejecución de la pretensión resulte imposible o considerablemente más difícil. Los requisitos y la caución que puede exigirse dependen de la ley aplicable.
Sí. Las partes pueden alcanzar un acuerdo en casi cualquier fase del procedimiento, y muchos conflictos terminan de este modo. Un asunto bien preparado suele reforzar la posición negociadora, por lo que las negociaciones y la estrategia procesal se planifican de forma conjunta.
