La sanidad es uno de los sectores más regulados. Los prestadores, fabricantes, distribuidores y empresas de salud digital deben cumplir normas detalladas sobre autorizaciones, productos, publicidad y tratamiento de datos de salud.
Asesoramos a prestadores sanitarios, empresas farmacéuticas y de productos sanitarios y empresas de salud digital en cuestiones regulatorias y comerciales. También representamos a pacientes y prestadores en reclamaciones por responsabilidad médica y en conflictos relativos a los derechos de los pacientes.
Alcance de los servicios
- 01Autorización y regulación de prestadores sanitarios
- 02Medicamentos y productos sanitarios
- 03Datos de salud y productos de salud digital
- 04Normas sobre publicidad y promoción
- 05Contratos entre instituciones sanitarias y profesionales
- 06Reclamaciones por responsabilidad médica
- 07Derechos de los pacientes
- 08Turismo sanitario
- 09Cualquier otra cuestión de derecho sanitario
Cómo trabajamos
Combinamos el conocimiento del marco regulatorio con un conocimiento práctico de cómo funcionan las empresas del sector sanitario. Nuestro asesoramiento tiene por objeto permitir a los clientes operar y crecer sin dejar de cumplir la normativa.
Preguntas frecuentes
Por lo general, los datos de salud se consideran una categoría especial de datos personales y están sujetos a condiciones más estrictas de tratamiento y de seguridad. Los prestadores sanitarios y las empresas de salud digital deben revisar sus prácticas con detenimiento.
Deben obtenerse y conservarse cuanto antes la historia clínica y las demás pruebas. Después, una valoración jurídica y médica permitirá determinar si existe una reclamación y frente a quién debe dirigirse.
Los prestadores sanitarios suelen necesitar licencias y autorizaciones para el centro, para los servicios que ofrecen y para los profesionales que emplean. Los requisitos dependen del tipo de institución y de las normas aplicables.
En función de la ley aplicable y de la relación entre ambos, la reclamación puede dirigirse contra el médico, contra la institución sanitaria o contra ambos. La vía adecuada debe determinarse tras revisar la historia clínica.
La publicidad de los servicios sanitarios y de los productos médicos suele estar sujeta a normas y restricciones estrictas. Los contenidos preparados para sitios web y redes sociales deben revisarse antes de su publicación.
Los datos de salud solo deben compartirse cuando exista una base jurídica válida, con las medidas de seguridad adecuadas y, cuando así se exija, con el consentimiento explícito del paciente.
