Las dificultades financieras exigen decisiones rápidas y bien fundadas. Las opciones de las que disponen una sociedad y sus acreedores dependen del momento, de las herramientas jurídicas disponibles y de la disposición de las partes a cooperar.
Asesoramos a sociedades, socios, acreedores e inversores en cuestiones de reestructuración e insolvencia. Nuestro trabajo abarca la reestructuración extrajudicial de deuda, los procedimientos de concordato y de quiebra, la adquisición y la venta de activos y préstamos en dificultades y la protección de los acreedores en los procedimientos de ejecución y de insolvencia.
Alcance de los servicios
- 01Reestructuración extrajudicial de deuda
- 02Procedimientos de concordato
- 03Procedimientos de quiebra y de liquidación
- 04Representación de acreedores
- 05Operaciones sobre activos y préstamos en dificultades
- 06Responsabilidad de administradores y socios
- 07Procedimientos de ejecución y de cobro
- 08Reestructuración de grupos de sociedades
- 09Cualquier otra cuestión de reestructuración o insolvencia
Cómo trabajamos
Valoramos con rapidez la situación financiera y jurídica e identificamos las opciones realistas. Nuestro objetivo es preservar el valor, ya sea mediante un acuerdo con los acreedores, a través de un procedimiento judicial o mediante la venta de la empresa o de sus activos.
Preguntas frecuentes
El concordato es un procedimiento bajo supervisión judicial que permite a un deudor en dificultades financieras reestructurar sus deudas conforme a un plan aprobado por sus acreedores y por el tribunal, mientras que, por lo general, se suspenden los procedimientos de ejecución.
El acreedor debe comunicar su crédito dentro de plazo, seguir el procedimiento y valorar si dispone de garantías, avales o acciones frente a terceros. Actuar pronto mejora a menudo las posibilidades de cobro.
Lo antes posible. Actuar con antelación deja más opciones disponibles, como las negociaciones con los acreedores o una reestructuración bajo supervisión judicial, y reduce el riesgo de responsabilidad personal de los administradores.
La reestructuración tiene por objeto mantener viva la empresa mediante la reorganización de sus deudas, mientras que la quiebra conduce por lo general a la liquidación de los activos y al reparto de lo obtenido entre los acreedores.
En función de la ley aplicable, los administradores y, en algunos casos, los socios pueden responder personalmente de determinadas deudas o de los daños causados por sus actos u omisiones, en particular si continuaron con la actividad cuando la sociedad ya era insolvente.
Los efectos sobre los contratos en curso dependen del tipo de procedimiento, de las condiciones del contrato y de la ley aplicable. Algunos contratos continúan, mientras que otros pueden resolverse o renegociarse.
