Tecnología, IA y protección de datos

Aplicaciones prácticas de la tecnología de cadena de bloques y de los contratos inteligentes

Más allá de los criptoactivos, la cadena de bloques y los contratos inteligentes pueden servir como registros, sistemas de votación y depositarios, si bien…

DB & Partners21 de febrero de 20224 min de lectura

Los orígenes de la tecnología de cadena de bloques se remontan a la década de 1990, pero fue la cadena de bloques de Bitcoin, su primer ejemplo de uso generalizado, la que popularizó las cadenas de bloques en 2009. En síntesis, las cadenas de bloques son registros digitales descentralizados integrados por «bloques» de información enlazados entre sí mediante funciones criptográficas de resumen, y resultan extremadamente difíciles de manipular. Cada «bloque» contiene su propio valor de resumen, así como el valor de resumen del «bloque» anterior. Puesto que la más mínima modificación de un bloque altera todo el resumen de ese bloque y, por ende, el de los bloques siguientes, los mineros pueden detectar con facilidad cualquier anomalía en la cadena de bloques y descartar la información o las operaciones falsas.

Los criptoactivos constituyen la aplicación más conocida de la tecnología de cadena de bloques debido a la expectativa de obtener beneficios rápidos. No obstante, la tecnología de cadena de bloques ofrece también otras aplicaciones en la vida cotidiana y en los procesos jurídicos.

Ante todo, los contratos inteligentes, que son programas informáticos almacenados en la cadena de bloques, se han incorporado a la vida de muchas personas gracias a la cadena de bloques de Ethereum. La máquina expendedora es el ejemplo clásico de contrato inteligente simplificado. Las máquinas expendedoras funcionan de manera muy sencilla. Cuando una persona desea adquirir un producto e introduce el importe suficiente, la máquina entrega de inmediato el producto elegido. Los contratos inteligentes siguen, por lo general, la misma lógica. Un código informático compuesto por instrucciones del tipo «si, entonces, en caso contrario» ejecuta automáticamente el «contrato» una vez cumplidas las condiciones fijadas en el contrato inteligente. Los ejemplos que se exponen a continuación son, todos ellos, aplicaciones existentes de la tecnología de cadena de bloques a través de contratos inteligentes.

Una aplicación pionera es la cadena de bloques como registro. Aunque aún no se ha generalizado, el uso experimental de la tecnología de cadena de bloques y de los contratos inteligentes en una compraventa inmobiliaria ha puesto de manifiesto las considerables ventajas que pueden aportar. Una compraventa inmobiliaria experimental realizada en el Reino Unido abrevió notablemente el procedimiento y prescindió de los intermediarios tradicionales. Ello constituye un buen indicio del ahorro de tiempo y de costes que puede lograrse cuando un bien inmueble se vende mediante su tokenización y su transmisión en la cadena de bloques. Esta aplicación no se circunscribe a la compraventa de inmuebles y puede servir como prueba de la titularidad de cualquier otro bien.

Una segunda aplicación de la tecnología de cadena de bloques a través de contratos inteligentes es su empleo como sistema de votación. Ya se trate de elecciones generales o de otros supuestos, como las votaciones masivas, los resultados almacenados en una cadena de bloques serán inalterables y adquirirán firmeza de forma casi inmediata gracias al carácter seguro de la cadena de bloques.

Los contratos inteligentes pueden actuar asimismo como depositario en garantía y, también en este caso, ahorrar tiempo y costes en el proceso. El mecanismo convencional de depósito en garantía depende de la custodia por un tercero, y dicho depositario puede no ser objetivamente digno de confianza. Además, los depositarios suelen percibir una retribución generosa, aunque satisfecha a regañadientes, por ambas partes de la operación. El empleo de un contrato inteligente como depositario de fondos resuelve a la vez ambos problemas del depósito tradicional, pero puede generar también un nuevo riesgo de filtración de información empresarial confidencial, dado que las operaciones en las cadenas de bloques públicas son transparentes.

Los contratos inteligentes pueden emplearse en innumerables tipos de operaciones, algunas de las cuales se mencionan en este artículo, pero sus usuarios deben tener presentes también sus inconvenientes. El principal inconveniente de los contratos inteligentes es su inalterabilidad. Puesto que los contratos inteligentes responden al principio de que «el código es ley», no se tienen en cuenta los cambios en la voluntad de sus usuarios y el contrato se ejecuta una vez cumplidas sus condiciones, cualesquiera que sean las circunstancias. Existe además el riesgo de que los contratos sean objeto de ataques informáticos o se redacten con un código defectuoso, lo que puede sembrar el pánico entre los usuarios que operan con grandes cantidades de criptoactivos. No obstante, estos inconvenientes pueden evitarse en cierta medida mediante un uso prudente y un marco legislativo concreto.

En definitiva, cabe concluir que las cadenas de bloques y los contratos inteligentes encierran un gran potencial para facilitar los asuntos jurídicos y cotidianos, pero deben utilizarse con suma cautela, ya que este ámbito aguarda todavía una regulación muy necesaria.

Todos los artículos

Contacto

Hablemos de su asunto.

Envíe su solicitud de consulta. Según el asunto, la reunión se celebra en nuestro despacho o en línea.

Solicitar una consulta
WhatsApp